Judith Butler: resistencia, repetición y vulnerabilidad

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Francisco Hernández Galván

Resumen

Judith Butler, filosofa estadounidense [una de las figuras clave para comprender el pensamiento feminista contemporáneo], es profesora-investigadora de la Universidad de California en Berkley donde ocupa la cátedra Maxine Elliot de retórica, estudios de la mujer y literatura comparada. Re/conocida por haber incitado una interesante disputa en la reflexión de los estudios de género por su propuesta, aglutinada en las páginas finales de su Feminismo y subversión de la identidad, «de la parodia a la política», en las que exponía su conclusión de la performatividad del género al aseverar que “no hay una ontología de género sobre la que podamos elaborar una política” (Butler, 2016, p. 287). Sin embargo, en los últimos años (principalmente tras la publicación de Deshacer el género y Vida precaria, ambos de 2006 en su traducción al español) ocurrió un quiebre en su pensamiento, al reformular su pregunta sobre la agencia singular y colectiva al reflexionar no solamente, digamos, por los modos singulares de subjetivación sino más extensamente sobre la vida y los escenarios [empíricos/ de pensamiento] en los cuales una vida cobra ese estatus ontológico.


Desde este escenario, se empotran las reflexiones contenidas en Resistencias (2018), de Paradiso Editores, donde se reúnen dos escritos trascendentales para pensar la violencia contemporánea y nuestra conjunta e incipiente ontología vulnerable. El primer texto se trata de la versión actualizada de “Repensar la vulnerabilidad y la resistencia”, conferencia magistral emitida por Butler el 23 de marzo de 2015 (en la Sala Nezahualcóyotl de la Universidad Nacional Autónoma de México). Quienes estuvimos escuchando en aquella ocasión(presencial o virtualmente) la reflexión de la filósofa, nos dimos cuenta de su interés genuino por volver a interpelar/nos por la cuestión de la «libertad», ceñida a un conjunto de políticas de resistencia, de agencia y vulneración social y la necesaria urgencia que tiene no solamente la academia, sino también el activismo político para tejer alianzas y, justamente, resistir la violencia contemporánea.


En 2015, México estaba experimentando un crudo duelo social por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Un recrudecimiento de la violencia estatal y policial anclada al fenómeno del narcotráfico que no solamente ocasionó [y sigue haciéndolo] un terror social compartido. Esto fue lo que condujo a Butler a llevarnos a repensar nuestro cuerpo como intersticio entre la vulnerabilidad y la resistencia. Con este acontecimiento (sobre la libertad de reunión, la desaparición forzada y la in/justicia política) la autora dio inicio a la conferencia : “Sabemos que quienes se reúnen en la calle o en los dominios públicos donde la policía está presente, siempre corren el riesgo de ser detenidos y arrestados, de ser maltratados, de resultar heridos, de morir” (Butler, 2018:22). Accionando recuerdos sobre nuestra memoria histórica, posicionó el afecto de la rabia como un vínculo potente y necesario de exigencia política. La indignación transformada en rabia “para la exigencia de justicia y para el futuro político de la libertad” (Butler, 2018, p. 23).


La aparición de los cuerpos en la calle supone, para la autora, una dimensión expresiva de sus mismos límites y alcances materiales. De tal forma, pensar que la vulnerabilidad aparece posterior a la exposición de nosotros (de nuestros cuerpos) en el asfalto, sería una secuencia lógica errónea, ya que esto ocurre antes. Sin embargo, “esa condición de precariedad indica una vulnerabilidad que precede a la que las personas encuentran bastante gráficamente en la calle” (Butler, 2018: 25). Así, se privilegia la figura de la resistencia corporal en la calle al mostrar como los cuerpos (en tanto expuestos al daño) se posicionan en un mapa ontológico de la reflexión política. En este sentido aclara Butler que “la condición de lo político es uno de los bienes por los cuales tienen lugar reuniones políticas: este podría ser el doble significado de lo “infraestructural” bajo unas condiciones en las que los bienes públicos se ven progresivamente desmantelados por la privatización, por el neoliberalismo […], por formas cada vez más aceleradas de desigualdad económica […], por tácticas antidemocráticas de lo autoritario […], por la violenta combinación de los intereses del gobierno y los cárteles” (Butler, 2018, p. 28).


El hilo argumentativo de la reflexión es mostrar que la resistencia pública de los cuerpos [colectivos] conduce a un registro vulnerable y, esa misma vulnerabilidad en su sentido de exposición al daño, conduce a la resistencia. En efecto, la vulnerabilidad (como potencia política movilizadora) no es una condición sustancialmente existencial, sino una condición inducida socialmente, que inviste y afecta [precariza] aún más a determinados sujetos.


Así, Butler explica como nuestra vulnerabilidad originaria produce nuestra exposición y relacionalidad social. Por lo que nuestra existencia no solo se sostiene a partir de condiciones infraestructurales (casa, alimento, seguridad) sino también por una particular condición dependencia de unos de otros. Lo anterior ayuda a entender la noción ontológica de los sujetos corporeizados. Por último, parece ser que no se puede pensar la vulnerabilidad sujeta y entrelazada con la conceptualización de la resistencia, “al pensar en la resistencia ya estamos empezando a desmantelar la resistencia a la vulnerabilidad con el fin –precisamente– de resistir” (Butler, 2018, p. 51).


En el segundo texto, Los placeres de la repetición (1990), Butler se presenta interesada en desmembrar la teoría psicoanalítica y dialogar con la fenomenología. De tal forma, la autora analiza fenomenológicamente uno de los textos más importantes del psicoanálisis: Más allá del principio del placer. Se trata de un ensayo especulativo y sombrío en el que Freud revisa la concepción del aparato anímico [sobre su función] y los principios que lo regulan. Es decir, un análisis metapsicológico que vuelca la reflexión, de nueva cuenta, sobre los mecanismos y las sensaciones de placer-dis/placer. Hasta ese momento, Freud sostenía que los registros anímicos estaban regidos por el principio del placer: las acciones e intencionalidades humanas se conducían por la vía del placer tratando de evitar sensaciones dolo(ro)sas.


Al comienzo de este ensayo, Freud sostiene que “en la teoría psicoanalítica [se adopta] sin reservas el supuesto de que el decurso de los principios anímicos es regulado automáticamente por el principio de placer” (1992, p. 7). Esta tesis sobre dicho principio es argumentada bajo el supuesto que siempre es interrumpida por una pulsión desafiante: la pulsión de muerte (Tánatos). Así, adquiere un distinto giro conceptual la clínica y la teoría psicoanalítica, ya que hasta este punto las acciones de los sujetos estaban regidas en tanto pulsiones sexuales suscritas solamente por el principio del placer. En ese orden de ideas, Freud busca ejemplos de repetición que son coordinados por el placer y son estos mismos de los que echa mano Butler para trazar su recorrido.


Poniendo bajo una óptica fenomenológica la compulsión de la repetición, Butler se pregunta: “¿cómo explicar entonces los placeres de la repetición propiamente dichos, los placeres compulsivos y derrotados que no solo acompañan varias formas de neurosis, sino que también las nutren y las sostienen?” (Butler, 2018: 56). Manteniendo un diálogo constante con Edmund Husserl, Jean-Paul Sartre y Maurice Merleau-Ponty, Butler entiende de qué formas la repetición es importante para comprender las tramas del placer. Es decir, “el principio de placer parece estar directamente al servicio de las pulsiones de muerte; es verdad que también monta guardia con relación a los estímulos de afuera, apreciados como peligros por las dos clases de pulsiones, pero muy en particular con relación a los incrementos de estímulo procedentes de adentro, que apuntan a dificultar la tarea de vivir” (Butler, 2018, p. 61).


Es así como los textos convocados en Resistencias permiten vislumbrar no solo los giros y las preocupaciones conceptuales de Judith Butler sino que, además, las lecturas de reflexión sobre las diversas posiciones-sujeto en el entramado vulnerabilidad-repetición-resistencia.

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Sección
Reseñas
Biografía del autor/a

Francisco Hernández Galván

Maestro en Antropología Social por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Licenciado en Psicología por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Áreas de interés: Antropología de la sexualidad y feminismo queer.